El hábito que tienen algunos niños de chuparse el dedo pulgar, a medio largo plazo, puede convertirse en un problema para la salud bucodental del pequeño. Por eso es bueno estar informados y tomar medidas. 

Sobre todo porque lo hacen en una época en la que la boca y sus arcadas están en pleno desarrollo, el que los bebés y niños pequeños se chupen los dedos pulgares con fuerza puede tener consecuencias negativas como la desviación de algunas de sus piezas dentales en su crecimiento. En los casos más extremos, pueden verse problemas a solucionar con ortodoncia durante el cambio de dientes de leche por los definitivos. Además, también podrían verse afectados realidades como la fonación y el habla. 

Por placer, fruto de los nervios, porque ansiedad, porque les relaja… cualquiera que sea el motivo porque el que los niños deciden chuparse constantemente el dedo gordo, hay que encontrar una solución para evitar consecuencias. Según la versión oficial, este tipo de succión es un acto reflejo que acompaña a los pequeños desde útero materno, un gesto que suele mantenerse en algunos casos durante los primeros meses o años de vida.

Según la mayoría de los especialistas, a partir de los dos años este hábito debe ir erradicándose; asimismo, se hace imprescindible ser pacientes con el pequeño o la pequeña y explicarles con calma pero insistencia el porqué deben abandonar esa práctica de succión del dedo pulgar.

A la hora de encontrar técnicas o recursos para combatir este hábito, nuestro odontopediatra puede tener la solución y los mejores consejos. No dudes en hablarlo con él o ella.

Esperamos que os haya ayudado este artículo sobre el hábito de los niños pequeños de chuparse el pulgar. Si tenéis alguna duda no dudéis en llamarnos o consultarnos.

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